Kast: “Los republicanos no tenemos nada que celebrar, pero tampoco el Gobierno de Boric y la izquierda”

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El líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, ha reconocido este domingo por la noche que su formación no tiene “nada que celebrar” tras el rechazo de un 55% de los chilenos a la propuesta constitucional que empujó su formación. “El Gobierno de Gabriel Boric y la izquierda tampoco tiene nada que celebrar”, añadió, argumentando que el daño que se la hecho al país estos cuatro años de discusión constitucional ha sido “gigantesco” y que tomará mucho tiempo repararlo. El excandidato presidencial de la extrema derecha es uno de los principales rostros de la derrota electoral. Tras conocerse los resultados, Kast ha ofrecido su discurso acompañado solamente de la dirigencia republicana, sin ninguna autoridad de los partidos de la derecha tradicional, quienes también hicieron campaña por la opción a favor. “Fracasamos en el esfuerzo de convencer a los chilenos que este texto era mejor Constitución que la vigente”, sostuvo.

Los republicanos han recibido los resultados dentro de su comando de campaña, en el municipio de Las Condes, en el sector oriente de la capital. Tras varias horas de silencio y alejados de la prensa, los militantes han aparecido para reconocer la derrota. Con música alusiva al Partido Republicano y ondeando banderas de Chile, los seguidores y Kast han cantado el himno chileno. Acompañado de su esposa, Pía Adriasola, el excandidato presidencial se ha visto sonriente. Sobre la tarima, junto a parlamentarios y exconsejeros constitucionales republicanos, ha arrancado su comparecencia con un mensaje optimista:“Podemos estar tristes, pero estamos contentos porque hicimos la pega (trabajo)”.

“Reconocemos esta derrota con mucha claridad y también con mucha humildad. Por múltiples razones y explicaciones que deberemos analizar en las semanas que vienen”, afirmó el líder de la derecha dura que desde hace meses se mostró confiado en que darían vuelta los resultados que proyectaban el rechazo a la propuesta de tintes conservadores y sin consenso político. La secretaria general de la formación, Ruth Hurtado, sostuvo: “El resultado no era que esperamos, pero estamos dando la cara”.

Este resultado cambia la hegemonía que el Partido Republicano consiguió en las elecciones de consejeros constitucionales el pasado mayo cuando se convirtió en la primera fuerza política, con un 35% de los votos, lo que se tradujo en 23 de los 50 escaños (luego quedaron con 22). Ahora la coalición de Chile Vamos, que agrupa los partidos de la derecha tradicional (Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional y Evópoli), volverá a reclamar su espacio como referente principal del sector ya que fueron los republicanos los que condujeron la fracasada propuesta para cambiar la Carta Magna. Es probable que la atención se centre en Evelyn Matthei, alcaldesa de la UDI, la principal carta presidencial del partido que, previsiblemente, disputará el electorado conservador con Kast en la campaña por llegar a La Moneda en 2026.

En un escueto mensaje en X, Matthei afirmó: “Se ha puesto fin a cuatro años de incertidumbre. Mientras tanto, el país ha empeorado en delincuencia, economía, salud y, especialmente, convivencia”. En septiembre, la alcaldesa alertó que la propuesta constitucional iba “derechito al fracaso” y mostró su descontento con normas que podían afectar el aborto en tres causales y la exención de contribuciones a la primera vivienda. Después, sin embargo, anunció su voto a favor y fue una líder activa en la campaña. Javier Macaya, presidente de la UDI, fue el primer líder del comando del a favor en reconocer este domingo la derrota. Aseguró que “evidentemente faltó tiempo” para entregar el mensaje a la ciudadanía, pero que la sociedad estaba cansada del tema. También hizo un llamamiento a todas las fuerzas de la oposición al Gobierno de Boric para actuar en conjunto.

Está previsto que Kast no enfrente solo el fuego amigo de Chile Vamos, sino también de un sector a la derecha de republicanos que se desmarcó del partido en el proceso constitucional. La muestra más gráfica de la fricción se produjo un par de semanas atrás, cuando el senador Rojo Edwards renunció al Partido Republicano por considerar que el liderazgo dejó de enfocarse en las urgencias sociales y anunció su voto en contra de la propuesta constitucional. Los abrazos de celebración en la sede donde Edwards siguió el escrutinio frente al aislamiento republicano ha sido una de las imágenes de la jornada. “Hay un 20% de la oposición que ha apoyado la libertad”, dijo Edwards. “Nosotros tenemos que hacer algo para defenderla y sentimos que nuestras ideas han sido refrendadas por la ciudadanía (…) En dos años más habrá un Gobierno que defienda la libertad”, añadió, dejando entrever sus ambiciones políticas.

El descuelgue de Edwards, quien anunció su intención de fundar una nueva formación de corte libertario, golpeó la discreta representatividad que tienen los republicanos en el Congreso y los dejó solo con un senador, de un total de 50, y con 12 de 155 diputados. En este nuevo escenario de derrota, es probable que le cobren a Kast haberse sumado al proceso constitucional, cuando nunca estuvieron por reemplazar la Constitución nacida en la dictadura de Augusto Pinochet (1970-1990) y reformada unas 70 veces desde 1989.

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