Sánchez marca el terreno a Sumar al poner al frente de la nueva oficina de asuntos culturales a una gestora de su núcleo duro | Cultura

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El Consejo de Ministros ha nombrado este martes a Manuela Villa (Madrid, 47 años) como directora general del Departamento de asuntos culturales, un organismo de nueva creación, directamente dependiente de Presidencia, y que permitirá al PSOE tener voz propia y capacidad de acción en un área que hasta ahora ocupaba en exclusiva Sumar, su socio en la coalición gubernamental, a través del ministro Ernest Urtasun. La elección de la ya exdiputada de la Asamblea de Madrid subraya su condición de contrapeso interno. Primero, porque la también secretaria de cultura y deporte del PSOE llega a La Moncloa coincidiendo con que su partido ha perdido por primera vez la cartera de la que es especialista, y que sí mantuvo en el anterior Gobierno de coalición. Segundo, porque pertenece al núcleo duro del presidente, para quien ha coordinado contactos con el mundo cultural y visitas puntuales a cines (para ver As Bestas), festivales (como el Cala Mijas) o diversas presentaciones. Y tercero, porque su área tiene una tarea muy concreta, según se detalla en el decreto de creación del organismo: “Coordinar las políticas públicas en esta materia”. Nada más y nada menos.

“El presidente mete así a la cultura en el corazón de Presidencia, como ha hecho con otras áreas estratégicas, como la economía o la política internacional”, afirma Villa en conversación telefónica con este diario. “Es un avance para el sector, porque la cultura se ha atomizado entre distintos departamentos, como Exteriores, Economía o Cultura, y que un organismo así esté dentro de Presidencia incentiva acciones más eficientes que si un ministerio le dice a otro por dónde ir”, añade. “De las suspicacias [que pueda crear en Sumar] me informan los periodistas. Ni las he visto, ni las he sentido. El ministro Urtasun y yo coincidimos en darle la bienvenida a un área diseñada para empujar la cultura, con máxima humildad y coordinación”, sigue. “Al principio puede haber generado cierto descoloque, pero espero que en un mes no sea así, porque va a haber una labor de facilitación”, añade. Y remata: “Hay que inhibirse de los intereses partidistas, porque hay una voluntad de trabajar juntos por encima de la lógica de cada partido. Hay que trascender eso, y yo he comprado esa idea”.

Villa y Urtasun nunca han hablado, aunque tuvieron programadas dos citas que luego cancelaron por problemas de agenda. Preguntado por su nombramiento, un portavoz del ministerio se ha remitido a las declaraciones del ministro sobre la creación del organismo, que se produjeron el pasado viernes en La Sexta, cuando aún no se sabía quién ocuparía la dirección general.

“Cualquier dependencia que nos quiera ayudar a reforzar la presencia de la cultura en el organigrama del Gobierno desde luego será bienvenida”, aseguró Urtasun sobre la nueva estructura, dependiente del ministro Félix Bolaños. “Esto es algo que existió en época de Zapatero”, remarcó, obviando que entonces el gobierno al completo era del PSOE y que, por lo tanto, no suponía crear una potencial rivalidad entre socios gubernamentales. “Si Presidencia quiere recuperar la unidad de asuntos culturales que fue eliminada o algún otro ministerio quiere ayudarnos a reforzar esa presencia, estaré encantado. Pero quiero reivindicar que la cultura ha recuperado peso en el organigrama del Gobierno desde que Sumar ha asumido la competencia”, subrayó. Y añadió: “Cuando negociamos el acuerdo de coalición y nos propusieron Cultura dijimos que queríamos que tuviera una representación orgánica digna y a la altura”.

Asesora del ministerio en la etapa de José Manuel Rodríguez Uribes como ministro de Cultura, responsable de contenidos del espacio cultural Matadero de Madrid, codirectora del festival de arte La Noche en Blanco de Madrid, fundadora del Archivo de creadores de Madrid o codirectora del Máster propio de gestión cultural internacional e innovación social de la Universidad Complutense de Madrid, Villa continúa con su fichaje por La Moncloa un viaje político que inició en 2021 en la Asamblea de Madrid. Allí ha intentado dejar su sello en una Cámara marcada por los Gobiernos de Isabel Díaz Ayuso y la influencia de Vox en la anterior legislatura, cuando el Ejecutivo necesitaba los votos de la extrema derecha.

Hasta ahora. Su nuevo destino es La Moncloa, donde su labor será seguida al milímetro por los representantes de Sumar en el gobierno de coalición que firmaron Pedro Sánchez y Yolanda Díaz tras las elecciones de julio de 2023.

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